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miércoles, 18 de septiembre de 2013
Empezar sin terminar lo inacabado
Como soy una chica que se complica la vida, no sé estar sin complicármela. Tengo algunos proyectos laborales entre manos, algunos con posibilidades, otros en el limbo de la planificación previa. Incluso quiero volver a estudiar (gracias a la inestimable ayuda de mi compañero). Sí, volver a estudiar, empezar otra carrera. Debería terminar la que tengo a medias, pero Bolonia no me permite ya convalidar las asignaturas aprobadas. Así que empezaré de nuevo. Esta vez el grado de Lengua y Literatura Españolas (lo sabíais, no podía ser otro). Me encanta la lengua. Sé que por mi origen debería estudiar con profundidad otra lengua, más teniendo en cuenta la convulsa situación pre-independentista en la que nos hemos sumido. Pero, hay que asumirlo. Mi lengua es esta, en la que escribo, en la que pienso. Y quiero enriquecerme, saber más de ella. No confundáis esto con amor a la patria. Mi patria está dónde vivo, y si un día vivo en Kuala Lumpur, seré de Malasia hasta la médula...
Por cierto, aprovecho para animaros a visitar el blog de una amiga que también ama su lengua, en la que escribe y piensa, así como otras más internacionales ;) Es este: Ai, el que fa l'avorriment.
jueves, 5 de septiembre de 2013
Juegos de niños
- ¿Puedo tocarlo?
- Sí, claro. ¿Te gustan los perros?
- ¡Mucho! (espeta mientras le tira de las orejas a mi paciente beagle...) ¿Tienes perro?
- No. Bueno, sí. Pero es una abuela. A mi perra solo le queda una vida....
- Vaya...
- Tráeme a tu perro otro día, ¡¿eh?!
La vida como un videojuego. Sabia reflexión de un renacuajo. Apuremos las vidas que nos quedan, que de tanto batallar se nos acaban pronto...
- Sí, claro. ¿Te gustan los perros?
- ¡Mucho! (espeta mientras le tira de las orejas a mi paciente beagle...) ¿Tienes perro?
- No. Bueno, sí. Pero es una abuela. A mi perra solo le queda una vida....
- Vaya...
- Tráeme a tu perro otro día, ¡¿eh?!
La vida como un videojuego. Sabia reflexión de un renacuajo. Apuremos las vidas que nos quedan, que de tanto batallar se nos acaban pronto...
lunes, 2 de septiembre de 2013
Catorce años
Hace más o menos catorce
años que nos conocemos, y hace más o menos catorce años que es mi
mejor amiga. Hemos pasado grandísimos momentos, situaciones tensas,
hemos llorado juntas, nos hemos dicho te quiero y tenemos una
canción. Casi como las parejas, pero sin serlo. Me conoce, la
conozco. Me intuye, la intuyo. Los últimos meses se ha convertido en
una chica que se complica la vida. Corrijo. Es una chica a la que se
le ha complicado la vida. Una lesión desveló una enfermedad
bastante jodida que, desgraciadamente, parece cronificarse. Y un
expediente de regulación encubierto la ha apartado de su trabajo, de
ese en el que llevaba más o menos catorce años. Pero como es una
chica valiente, que los tiene bien puestos, ha denunciado a la
empresa en cuestión. En unos días tiene el juicio que, justamente,
le dará la razón. Porque no somos números simplemente, somos
personas. Es una persona trabajadora, siempre dispuesta y solo
limitada a veces a causa de la enfermedad. Limitación que supera con
creces con el tesón, la perseverancia, la responsabilidad y la
eficacia. Se hará justicia y podrá, como dice, ponerse una ducha y
adaptar su coche a sus circunstancias. Y estaré ahí con ella para
darle aliento.
PD: Estoy tranquila porque
ganará. Estoy tranquila porque tiene razón. Y estoy tranquila
porque no está sola.
PD2: Antes de ser de Guardiola, era nuestra canción de los viernes.... T'estimo, N.
jueves, 22 de agosto de 2013
Casi vacía
Cuatro semanas y la casa
casi vacía el eco gana espacio y el espacio es eterno el olor no es
el mismo por fin los malos recuerdos no aparecen con tanta asiduidad
sigo esperando noticias mientras malgasto los días quemando calorías
estarás contenta si las cosas salen finalmente bien ayer le regalé
la luna llena a un hombre bueno porque sigue siendo mía la luna
llena hoy terminamos la mudanza tus cosas están a salvo donde deben
estar tus fotos todas mías las suyas no existen la semana que viene
descansarás por fin tus flores irán contigo tu imagen juvenil de
pelo corto se queda en mi cartera para recordar que un día fuiste
joven y tenías planes y ganas de vivir cuatro semanas y la casa casi
vacíalunes, 5 de agosto de 2013
Estarás
Ya sé dónde descansarás.
Ya sé dónde debes estar. Dónde debes permanecer para que pueda
verte cuando quiera. Es un lugar precioso, de aguas calmadas y vistas
increíbles, cerca de donde pasaste casi toda tu vida. Un paraje
lleno de vida, de personas que nunca te dejaran a solas, y de
momentos ideales de soledad. Cuando esté preparada te dejaré ir
ahí. Y tendré, por fin, un lugar al que regresar pensando que
estarás bien, que estarás en paz.
Mama, estarás tan bien...
estarás tan bien como yo. Tengo mis instantes de debilidad. El duelo
que vuelve. Pero tengo ganas de seguir en pie, presentando batalla.
Tengo hambre de vida. De alzar el vuelo. De renovarme, reconvertirme,
de que salgan las cosas como han de salir: Bien. Le debo todo a mis
amigos, mama. Estarías orgullosa de ellos. Estoy orgullosa de ellos.
No sabes lo arropada que me siento. Nunca les podré devolver todo el
amor que sienten.
Y mama, estarías tan
contenta si supieras que por fin de nuevo sé lo que es querer a
alguien y que te quiera de verdad. Estarías tan feliz por mí si
supieras que he reencontrado a quien nunca debió irse de mi vida...
Estarías.... No, seguro que lo estás. Seguro que desde ahí, desde
donde me vigilas, sabes todo lo que me pasa, todo lo ves. Puedes
estar tranquila. Porque existen personas que me quieren. Como te quiero a ti.jueves, 1 de agosto de 2013
Mama
Te lo iré diciendo poco a
poco, porque soy una egoísta y hablar de ti me duele muchísimo. Lo
que quiero decirte antes que nada, lo que quiero pedirte es que me
perdones. Que perdones mi mal carácter, las discusiones tontas y el
no decirte más a menudo que te quiero con toda mi alma. Perdóname.
Siento haber sido una carga para ti, en los momentos en que lo fui.
Nunca te hice daño queriendo, si lo hice fue sin darme cuenta.
Perdóname. Perdóname.
Siento muchísimo haber
confiado en tus otros hijos y no haber oído tu último aliento.
Dejarme llevar por su falsa preocupación. Siento no haberme
despedido mejor de ti, me llevaron, me quitaron de tu lado nada más
entrar a la habitación del hospital, ahí dónde dejaste de existir,
esperando a que yo durmiera, querías irte mientras yo dormía. Lo
sé. Sé que no quisiste verme sufrir más y te fuiste cuando
conseguí conciliar el sueños tras dos noches sin dormir.
Siento recordar tu cara de
los últimos momentos. No me la puedo quitar de la cabeza. Quisiera
recordar tu risa, tus carcajadas, tu voz. Solo alcanzo a recordarte
en el suelo tumbada esperando a que llegara la maldita ambulancia, y
el sonido de tu respiración forzada. Te me apareces así y no quiero
tener ese último recuerdo. Lo siento. La mente humana juega malas
pasadas.
Siento, lo siento
muchísimo. Siento que no pudieras hacerle frente, siento que tú
tuvieras ganas de seguir pero no las fuerzas suficientes, siento el
dolor que te causó, lo que padeciste hasta el final. Siento todo eso
aunque yo no pudiera controlarlo. Lo siento.
Te quiero, mama. Te
quiero. Te lo dije unos días antes de que te fueras porque sabía,
intuia que te me ibas. Te lo dije. Que eres lo que más quiero en
esta vida. Pero no sé si los efectos secundarios de la morfina
dejaron que lo asimilaras. Te quiero. Te lo dije antes de irme, te lo
dije en la fría habitación del hospital, te lo dije mientras
reposabas ya, te lo dije antes de que te me arrebataran. Te lo dije.
Pero he de decírtelo muchas más veces, cada día de mi vida. Te
quiero.
miércoles, 31 de julio de 2013
Y no pienso hablar más de esto
Dañar. Herir de forma
expresa. Desamparar. Prometer la luna y desaparecer. Creer en la
bondad de los demás, caer en la trampa del manipulador. Confiar en
quien no debes, a sabiendas que te está estafando. Pensar que los
lazos familiares quizás sirven de algo. Creer a pies juntillas que
esa persona a la que quieres, los de tu sangre también la quieren.
Recibir reproches, insultos, amenazas, con el cuerpo aún caliente.
Montar el espectáculo en un tanatorio atestado y desear únicamente
que te trague la tierra y se vayan, muy lejos, que te dejen en paz
con tu dolor. Que te dejen en paz con tu duelo. Que te dejen en paz y
permitan que te despidas en paz del ser al que más debes en esta
vida, al que más quieres, al que te llevó en las entrañas, al que
te crió, al que te educó, al que te quiso sin condiciones, al que
te ayudó, al que intestaste ayudar, al que cuidaste de la mejor
manera que supiste, al que tuviste que ver cómo se iba poco a poco.
Que te dejen en paz y no vuelvan, es lo único que deseas. Y no
pienso hablar más de esto.
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